Una ventaja que parecía real
Los mercados de predicción hoy listan contratos del tipo "¿Bitcoin va a estar arriba de $X hoy a las 17?". Cada uno paga un dólar si sí y nada si no, así que su precio es la probabilidad que le asigna la gente.
El mercado de opciones pone precio exactamente a la misma pregunta, y lo hace con muchísima más gente, muchísima más plata y traders profesionales de volatilidad de los dos lados. Entonces, antes de mirar ningún resultado, escribimos una prueba simple: tomar la probabilidad que implica la volatilidad de las opciones de Bitcoin y Ether, compararla con lo que cobra el mercado de predicción y comprar el lado que esté al menos cinco centavos demasiado barato.
En el primer exchange funcionó. Con datos que nunca había visto, el lado barato pagó unos siete centavos por dólar. Casi toda la ventaja estaba de un solo lado: la gente paga de más por "sí, Bitcoin va a estar arriba de X", igual que se paga de más por un billete de lotería. Fue la tercera confirmación de nuestro registro de investigación, entre más de cien pruebas registradas de antemano.
El exchange que no podíamos usar
Ese primer exchange no se puede operar legalmente desde Argentina, y entrar por un servidor afuera violaría sus términos. Eso no lo hacemos. El hallazgo quedó en papel, y a los pocos días retiramos también el monitor en papel: no vale la pena sostener una medición sobre la que nadie puede actuar.
Así que fuimos al competidor regulado, que sí está abierto para nosotros y lista los mismos contratos. Repetimos la prueba sobre su propia historia: 9,6 millones de operaciones en dos años y medio. Esta vez fuimos más estrictos con los precios de ejecución: solo precios que un comprador efectivamente pagó de ese lado, y cobrando la comisión real del exchange.
Se confirmó de nuevo. Unos seis centavos y medio por dólar en los años de exploración, dos y medio en el período reservado. Las dos monedas, los dos lados, cerca del precio actual y lejos.
Dos exchanges independientes, dos confirmaciones. Ahí es donde la mayoría deja de revisar.
La regla estaba torcida
La prueba miraba cada contrato una vez por hora. Para el precio del mercado usaba la última operación de la hora anterior. Para el precio del modelo usaba dónde estaba Bitcoin al final de esa hora.
Leelo de nuevo despacio, porque a nosotros nos llevó un rato. La última operación podía tener cincuenta y nueve minutos. En cincuenta y nueve minutos Bitcoin se mueve. El modelo sabía adónde se había movido; el precio viejo no. Si comparás un número fresco con uno viejo, el viejo va a parecer "equivocado" con regularidad, y en la dirección en que se movió el mercado. Eso no es un error de precio. Es un reloj.
Así que volvimos a valuar cada una de las 9,6 millones de operaciones contra Bitcoin en el minuto de esa operación, para que ningún lado supiera algo que el otro no:
| exploración | reservado | |
|---|---|---|
| Como se midió al principio | +6,5¢ | +2,4¢ |
| Modelo valuado en el minuto de cada operación | +2,0¢ | +2,3¢ |
| Comprando en la operación siguiente | −1,6¢ | −0,8¢ |
Cerca de dos tercios de la ventaja confirmada era la regla con la que medíamos. Lo que queda, unos dos centavos, existe solo en el instante en que se imprime la operación de otro. Si esperás a la siguiente, una mediana de cinco minutos y medio después, el precio ya se movió dos centavos en contra. La ventaja se vuelve pérdida.
Lo que queda, y qué hacemos con eso
Dos centavos que desaparecen en minutos no es nada despreciable, pero es una carrera, y las carreras las gana el más rápido. Si un bot chico que lee el libro de órdenes cada diez segundos puede ganarla es algo que la historia de operaciones no puede responder: solo muestra la operación que ocurrió, no qué más había en oferta.
Así que construimos exactamente eso, en papel: un programa que relee el libro en vivo cada diez segundos, valúa cada strike y simula una compra solo contra lo que realmente hay ofrecido. No opera.
Su primer día completo: nueve momentos en que una cotización parecía cinco centavos barata. Las nueve habían desaparecido cuando se volvió a leer el libro, con un dólar en total disponible al buen precio. Un día no prueba nada para ningún lado. La fecha del veredicto está escrita: 22 de diciembre, con al menos 150 operaciones en papel liquidadas.
Si funciona, es una estrategia chica: un par de miles de dólares de capital para un par de miles por año. Decidimos que chica está bien. Vivir de estrategias es una suma, y una pieza que necesita poco capital y rinde su propio tamaño vale más que una grande que rinde cuatro por ciento.
La lección que va a la lista de control
Toda prueba que compare un precio de mercado con un modelo ahora valúa el modelo en el momento de la operación, nunca al final de una vela. Y todo resultado lleva una segunda línea: ¿y si llegabas una operación tarde? Una ventaja que solo existe en el instante exacto de la ejecución de otro todavía no es tuya.
El número del primer exchange casi seguro tenía el mismo defecto. Ahí no podemos operar, así que no vamos a gastar otro día en averiguarlo.